CINE: UN JESUCRISTO JAPONÉS, DOS CHICAS MUY LISTAS Y UN VERANO PAGANO (Y SANGRIENTO).

SÍ, AMIGAS, DADO QUE SOMOS CINÉFILAS CONVICTAS Y CONFESAS, AL CINE VAMOS TODAS LA SEMANAS Y TODAS LAS SEMANAS SELECCIONAMOS LO MÁS QUE NOS HA GUSTADO, QUE SUELO SER RARO, INQUIETANTE Y GUARRO. POR ESE ORDEN.

 

 

JESUS

Dirección: Iroshi Okuyama.

Intérpretes: Yura Sato, Riki Okuma, Hinako Saeki, Kouichi Nihei.

Género: drama. Japón, 2018.

Duración: 78 minutos.

V.O. en japonés, con subtítulos en españolo.

Cine Artistic Metropol, Madrid.

 

 

Un director veinteañero, Iroshi Okuyama, ha tenido la buena idea de hacer una película sobre el culto católico en Japón que, no lo sabíamos, está bastante extendido. JESUS va de un niño de Tokyo que se traslada con su familia a una población rural del norte, donde hace un frío que flipas y siempre está nevando. En el nuevo colegio a donde va Yura, se profesa la religión católica y los niños y niñas van a misa todas la mañanas. Al principio, lógico, el niño se siente solo, sin amigos-as. Un día la madre le pregunta si está contento en el cole, y Yura contesta: “Sí, porque ahora he hecho un nuevo amigo”.

Una película pequeña en formato, pretensiones, presupuesto y duración (apenas pasa de la hora), donde el director Okuyama administra inteligentemente los recursos que tiene y se permite, empero, dar rienda suelta a la fantasía e, incluso, a la ciencia ficción.

 

 

SÚPER EMPOLLONAS.

(BOOKSMART).

 

Dirección: Olivia Wilde.

Intérpretes: Beanie Feldstein, Kaitlyn Dever, Jessica Williams, Jason Sudeikis.

Género: comedia.

Estados Unidos, 2019

Duración: 102 minutos

V.O. en inglés con subtítulos en español.

Cines Renoir Princesa, Madrid.

 

 

SÚPER EMPOLLONAS (BOOKSMART) se vende como la comedia “teen” de la temporada con un toque más “inteligente”, pero no nos engañemos, nos es más que un filme de locura adolescente al uso, de esos de la-noche-antes-de-la-graduación, que ya podría contar como género.

Y eso que Booksmart tiene cosas interesantes. El foco puesto en las dos empollonas (magníficas Beanie Feldstein y Kaitlyn Dever) pero que la directora Olivia Wilde (la televisiva doctora 13 de la serie “House”) ha decidido no presentarlas como perdedoras a las que todo el mundo vacila, sino como dos chicas que miran por encima del hombro a sus compañeras y compañeros porque no hacen sino “perder el tiempo con juergas en vez de estudiar”. Cuando estas “nerds” se dan cuenta de que el resto de sus compañeros va universidades como Harvard o Yale, como ellas, sin haber disparado chícharo, las dos muchachas deciden correrse la juerga de sus vidas.

Aplauso también por hacer que una de la protagonistas sea lesbiana, y por tratar la homosexualidad con total normalidad. Y también bien por un afortunado segmento de dibujos animados pero, por lo demás, Booksmart es una producción hollywoodiense al uso, agradable y no siempre divertida, que sigue bebiendo tanto de los sempiternos modelos de American Grafitti, Animal House o Grease como de iconos como los Hermanos Marx (Animal Crackers).

 

 

MIDSOMMAR

Dirección: Ari Aster.

Intérpretes: Florence Pugh, Jack Reynor, Vilhelm Blomgren, William Jackson Harper.

Música: Bobby Krlic.

Género: terror. Estados Unidos, 2019

Duración: 147 minutos.

 

Cines Princesa, Madrid.

V.O. en inglés y sueco con subtítulos en español.

 

Para mal rollo esta producción americana rodada, en su mayoría, en Suecia. MIDSOMMAR, es, sobre todo, un largometraje entretenido y muy interesante, y que da miedo de verdad. Pero también es un batiburrillo de cosas. Es como si el director, Ari Aster (Hereditary), hubiera puesto en la batidora a Bergman, Haneke, Los Hermanos Marx y Monty Python; y tirara de pelis como “La balada de Narayama”, “Brigadoon”, “La matanza de Texas”, “Enemy”, “El cocinero, el ladrón, su  mujer y su amante”, “Mask”, “El  hombre elefante” sobre un lecho de Shakespeare y ritos y leyendas ancestrales escandinavas.

Lo curioso es que, a pesar de toda esa mezcla que podría ser indigesta, la película funciona, pero no por los motivos que ustedes creen. Midsommar es, parafraseando al crítico Alberto Rodilla Letón, más una comedia disfrazada de película de horror. Y esperemos que eso sea buscado, porque el “respetable” se reía en el cine por cosas que no debería.

La formidable interpretación de la actriz Florence Pugh (Lady McBeth) y la desasosegante pero, sin embargo, extrañamente tranquila música de Bobby Krlic, son dos elementos  claves para ir corriendo a ver esta peli.

 

 

  • Share post

El hetero rockero que no puede faltar en ninguna web gafapasta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.