DOG EAT DOG. LA HISTORIA DE LA CARNE DE PERRO COMO MANJAR.

RECIENTEMENTE, TAIWAN FUE EL PRIMER PAÍS ASIÁTICO EN PROHIBIR EL CONSUMO DE CARNE DE PERRO, MUY TÍPICA EN ESE CONTINENTE. COREA DEL SUR HA EMITIDO UNA LEY QUE IMPIDE MATAR CANES PARA SU CONSUMO. A RAÍZ DE ESTOS HECHOS, QUE EN EL AUTOESTOPISTA APLAUDIMOS A RABIAR, HEMOS ESCRITO UNA PEQUEÑA HISTORIA SOBRE EL CONSUMO DE ESTA CARNE.

 

 

  Vincent: ¿Quieres tocino? –

Jules: No como cerdo, tío.

 Vincent:¿Eres judío?

Jules : No, no soy judío.  Es que no me gusta el cerdo… eso es todo.

 Vincent:¿Por qué no?

 Jules : Porque son animales muy sucios. Y no como animales sucios. (…). Tampoco como perro.

Vincent:  ¿Consideras también a los perros animales asquerosos?

Jules: Yo no diría que son asquerosos, pero desde luego son sucios. Los perros tienen personalidad, y la personalidad cuenta.

 

Pulp Fiction (1994)
https://www.youtube.com/watch?v=61g2-EVJ-mo
Comerse al mejor amigo del hombre está mal visto en la sociedad occidental. Podemos poner encima de nuestra mesa un cerdito espatarrado y tostado rodeado de hortalizas y seguir hablando de la situación política sin inmutarnos más que por la salivación que nos provoca. También se nos permite tener un hambre canina. Pero se nos pone cara de terror solo con oír hablar de la posibilidad de comernos un perro. El turista occidental que se aventura a realizar una degustación de perro en Vietnam, lo normal es que no logre soportar el olor de la salsa de sangre que ponen de acompañamiento (tapada por su fuerte hedor) y, si logra comer, lo realizará con asco y pena (se escuchan los ladridos desde la trastienda) y es muy probable que acabe vomitando. Pero lo cierto es que en Hanoi los jóvenes se reúnen en restaurantes especializados en ese tipo de carne como si estuviesen en el VIPS charlando amablemente y comiendo “hot dogs”.

 

El término “hot dog” proviene del alemán “dachshund”, como se denominaba amigablemente a las salchichas y que significa ‘perro salchicha’, por su parecido con la raza de perros, expresión que viajó de Alemania a Estados Unidos con los emigrantes de finales del siglo XIX y después cobró popularidad en los partidos de béisbol por servirse caliente en un pan, pero no salían las cuatro patitas del pan. Ni el rabo. Sobre esto bromeaban Uderzo y Gosciny en La Gran Travesía de Asterix (1975), cuando Obelix se ponía verde y apartaba su plato cuando los indios americanos le decía que lo que iba a comer era Guau Guau, y él miraba con asco a su perrito Ideafix comiendo tranquilamente su platito de perro caliente. Perro come perro.

En el mismo siglo pero un poco más al norte el noruego Nansen se comió a sus 28 perros para lograr conquistar el polo norte, algo que tuvo especial relevancia en la subsiguiente conquista del polo sur por parte del también noruego Amudsen, pues a su competidor, el británico Scott, le repugnaba la idea de sacrificar animales y utilizarlos como comida, y eso le obligó a acarrear mayor cantidad de víveres, lo que finalmente condujo a su derrota en la carrera por la conquista del polo sur, entre otras causas, según cuenta Jesús Marchamalo en “La conquista de los polos” (Nordicalibros 2019). Los noruegos no solo no tenían reparos en comerse a sus perros de transporte (“Sopa de sangre de perro ¡Un festín!, anotó Nansen en su diario) sino que tampoco les importaba compartirlos y que se comiesen entre ellos para alimentarlos durante el viaje. De nuevo, perro come perro, Dog eat dog, expresión que utilizan los anglosajones para denominar las situaciones de gran competencia en las cuales las personas son capaces de hacer cualquier cosa con tal de lograr su objetivo.

Son precisamente los momentos de gran carestía y competencia por los alimentos en los que el perro ha formado parte del menú europeo. Por ejemplo, en 1940 Alemania legalizó de forma oficial el consumo de carne de perro, junto con otras especies como el zorro, oso, lobo o incluso animales de zoo (http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,884181,00.html). Y por supuesto se comían gatos. Durante el primer invierno del sitio de Leningrado murieron de hambre y frío unas 620.000 personas. En la ciudad asediada por los nazis, se comieron hasta los perros de Pavlov, según cuenta Anthony Beevor en su libro La Segunda Guerra Mundial (Ediciones Pasado y Presente 2012).

En el año 2017, Taiwán se convirtió en el primer país asiático en prohibir el consumo de carne de perro y gato. En 2018, un fallo judicial prohibió matar perros para comer su carne en Corea del Sur. Así que poco a poco se va reduciendo el círculo de los lugares donde degustar carne de perro. Solo nos queda esperar que ante esta reducción del mercado transforme este producto en un artículo de lujo y objeto de deseo de los más pudientes y aumente su demanda y su precio, que esas cosas pasan. ¡Buen provecho!

 

 

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El hetero rockero que no puede faltar en ninguna web gafapasta.

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